SWANK RALLY INVIERNO 2024 - EL REGRESO

Otro año ha llegado a su fin, y una vez más, hemos encontrado la manera perfecta de darle la bienvenida al nuevo. Se ha convertido en una tradición para nosotros reunirnos a finales de enero con todos nuestros amigos en la Motor Bike Expo, la exposición de motocicletas personalizadas que se celebra en Verona. Han pasado dos años desde que aprovechamos esta importante cita para organizar nuestro Swank Rally en su edición de invierno. A pesar de la fresca brisa invernal, todos los Swankers acudieron con sus motos vintage (o no vintage), calentados únicamente por el rugido de los motores.

Desafortunadamente, un problema técnico en la zona de exposición nos impidió utilizar la pista de tierra para nuestro desafío de cronometraje automático. Sin embargo, aún pudimos aventurarnos por los senderos de tierra que rodean la zona rural de Verona. El punto culminante de la ruta fue el llamado "pequeño Stelvio", llamado así por el famoso paso alpino, apreciado por los motociclistas por sus curvas cerradas. Subiendo las colinas en zigzag, todos disfrutaron de una ruta tan agradable, pero lo más emocionante aún estaba por llegar.

Al fin y al cabo, no sería Swank sin cronómetros. Al llegar a Costa Arénte , tuvimos la oportunidad de recorrer los viñedos en una prueba de regularidad. El reto era sencillo: completar la vuelta en un tiempo lo más cercano posible a los 3 minutos sin pisar el acelerador. Durante la sesión informativa, no consideramos que no todos los pilotos hablaban italiano con fluidez. Por ejemplo, el campeón del Dakar, Joan Pedrero, pareció malinterpretar la tarea (suponemos). En cuanto se puso en marcha el cronómetro, salió disparado como un demonio sobre la tierra. Su buen amigo Alex Salvini, excampeón del mundo de enduro, lo observó y decidió alcanzarlo, asegurándose de que entendiera que era una prueba de regularidad, no una prueba de velocidad.

Desde fuera, podría parecer que estaban compitiendo, pero estamos seguros de que fue solo un malentendido. Suponemos que siguieron sin entenderse porque siguieron corriendo así unas cuantas veces más.

Entre vuelta y vuelta, la Cantina Arente nos ofreció un almuerzo donde pudimos degustar productos locales y un delicioso risotto all'Amarone. Con la barriga llena y las pilas medio vacías, terminamos el día y regresamos a Verona. En definitiva, siempre vale la pena juntarse con buenos amigos para dar una vuelta, sin importar la temporada ni el lugar.

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